El proceso de recuperación de la economía y crecimiento continuo que se vivió en el país a partir del 2002, se vio
reflejado en el sector de modo directo. Las empresas usufructuaron estos años de bonanza para llevar adelante
su propio proceso de acumulación y de alta rentabilidad. Mientras tanto, se aprovecharon del miedo de la gente
a perder el empleo y brindaron respuestas mínimas a los requerimientos del sindicato y de los trabajadores.
Desde el 2005, el nivel de demanda de parte del sindicato -que fue acompañado por el conjunto de los trabajadores-
tuvo respuestas parciales pero abrió la posibilidad de resolver algunas cuestiones históricas pendientes.
Entre ellas se debe destacar la firma de un Convenio Colectivo de Trabajo integral que no sólo permitió modificar
las cuestiones salariales sino también las laborales; facilitó la eliminación de las diferencias entre trabajadores
nuevos y viejos y la conquista de muchas otras reivindicaciones que ya todos conocemos.
Estos logros se dieron al mismo tiempo que las distintas discusiones salariales derivaban en incrementos en los
sueldos que significaron una mejora en el ingreso real del trabajador del neumático y se alcanzó un salario
mínimo para toda la actividad, que actualmente es de $1913. En el proceso y la lucha que llevamos adelante para
revertir lo que se perdió durante la década del ’90 y mejorar nuestra situación, nos encontramos, de golpe, con
esta crisis global. Se trata de una crisis que afecta fundamentalmente todo lo relacionado con el trabajo. Si bien
al principio tuvo repercusiones centralmente sobre el sector financiero, hoy lo hace sobre la economía real (producción,
comercio, etc).
Mantener el empleo y mejorar el ingreso de los trabajadores
Para dar sólo un ejemplo, mientras en el mundo la capacidad instalada de fabricación de vehículos es de alrededor
de 98 millones de unidades, este año probablemente no se lleguen a fabricar más de 60 millones. Esta caída marca
la envergadura de la crisis. Y si le sumamos la quiebra de importantes automotrices o los procesos de reestructuración
con decenas de miles de despidos que se están produciendo en las naciones centrales, nos obliga -a pesar de estar
nuestro país en una situación diferente- a enfrentar este contexto con mucha cautela y responsabilidad.
Ante esta realidad, manifestamos nuestra máxima preocupación a las autoridades, a las empresas y a la sociedad
en su conjunto con respecto a la necesidad imperiosa de defender la producción nacional, el empleo y el nivel
de ingreso de los trabajadores.
Es imprescindible, en este marco, implementar políticas contundentes de protección contra la entrada al país de
productos que puedan destruir nuestro empleo desde fuera del MERCOSUR. Desde el Estado Nacional y desde los sectores
empresarios debe haber un claro acuerdo para que el intercambio con Brasil sea beneficioso para el sector
y fundamentalmente para los trabajadores.
Somos responsables, por eso paramos
Por todo esto, el gremio participó del paro nacional que determinó la CTA. Estamos totalmente de acuerdo con los
planteos de la Central en cuanto a la necesidad de un blindaje social; la prohibición de los despidos por 6 meses; la universalización
de la asignación por hijo para trabajadores no registrados y desocupados y la institución de un seguro de
empleo que abarque al conjunto de los que lo necesitan, entre muchos otros reclamos que seguimos impulsando.
Activamente fuimos parte de esta jornada histórica a la que adhirieron 1.500.000 personas a lo largo y ancho del
país. En Pirelli y Firestone se realizaron paros de 4 cuatro horas por turno. No así en Fate, la delegación San
Fernando nuevamente desoyó a la conducción del sindicato y no adhirió a las justas razones del paro.
Planteamos la importancia de llevar adelante todas las acciones necesarias para garantizar la plena actividad
del sector y obtener compromisos concretos de los empresarios, tanto en el tema del empleo como en las cuestiones
de mejora del nivel de ingreso de los trabajadores.
Dentro de las difíciles condiciones de la realidad que atravesamos, queremos decirles que continuamos trabajando
con el objetivo de seguir mejorando nuestra infraestructura y los servicios de la obra social. A medida que se produzcan
avances efectivos, iremos informando como siempre al conjunto de los compañeros.
A las empresas les decimos que:

Si no descargan los efectos de la crisis sobre los trabajadores a través de despidos y desmejora de las condiciones
de trabajo;

En la medida en que den respuestas positivas a los temas pendientes de los anexos y tengan predisposición
a una propuesta salarial razonable;

Si expresan voluntad para llevar adelante una discusión franca y de buena fe del Convenio Colectivo:
VAN A TENER UN SINDICATO DISPUESTO AL DIÁLOGO
De no ser así, agotadas todas las instancias, siempre tenemos a nuestra disposición el camino de la lucha
y la movilización.
Pedro Wasiejko
Secretario General del SUTNA